*La palabra maldita del mundo: Neoliberalismo

Dr. Jorge Rachid (médico sanitarista)

Siempre hemos dicho que las palabras no tienen una sola interpretación y en éste caso el análisis no es diferente , ya que abarca en su interpretación, desde lo económico a lo cultural, desde lo geopolítico a lo social y financiero.
Es que deberíamos definir si el neoliberalismo es una deformación del liberalismo del siglo XlX o por lo contrario, es un perfeccionamiento sobre áreas de control y colonización, a nivel mundial, que ese liberalismo ha operado en las últimas décadas.
No es una pregunta inocente, ya que si analizamos el capitalismo industrialista y productivo de la revolución industrial, encontraremos en ese escenario un modelo de explotación económica del trabajador, pero dentro de un marco de seguridad social y leyes laborales que fueron amparando los excesos patronales. Eso se denominó Estado de Bienestar en Europa en especial después de ambas guerras mundiales y Estado de Justicia Social en nuestro país con el peronismo.
Es casi una nostalgia describir el país productivo, frente al país financiero instalado por el neoliberalismo culturalmente dominante en los últimos casi 50 años. Es un cambio paradigmático, desde el modelo social y productivo solidario, al canibalismo económico, la diáspora social y la colonización cultural en una sociedad individualista y especuladora en sus dirigentes, que ha invadido todas las capas sociales y políticas, produciendo una fragmentación institucional, que es funcional a esos intereses concentrados.
Esa es la cara más feroz del neoliberalismo, que opera en el conjunto social con herramientas de disuasión mediáticas y cuando éstas no alcanzan, de represión social en defensa de sus intereses, en especial aquellos destinados a consolidar la estructura del Estado Colonial que se reserva el poder económico, judicial, mediático, financiero y parlamentario, deteriorando gravemente la democracia, aunque proclamen institucionalidad. La única democracia permitida es aquella que garantiza los intereses de la dependencia.
Reconstruir soberanía implica en primera instancia “descolonizar” en todos los aspectos la vida nacional, desde lo cultural a lo económico, desde lo geopolítico a las herramientas institucionales, como por ejemplo gestar una Nueva Constitución, al servicio de los intereses del pueblo argentino.
Parece de Perogrullo, pero no lo es ya que la Constitución de 1994 es a medida de esos intereses, pétreos y consolidados construidos para impedir cualquier intento de desplazar al Mercado como ordenador social, instituido como paradigma neoliberal, nuevo Dios del consumismo, al cual debemos adorar.
Entonces el mundo está en una batalla entre los llamados Fondos de Inversión supranacionales, sin rostro ni país, que manejan el dinero de millones de personas, pero que además son los lavadores del producto perverso del tráfico de las armas, las drogas, las patentes, las farmacéuticas que diseñan las políticas sobre los países a su medida. Inventan guerras para vender armas, como enfermedades para los medicamentos, no les importa el calentamiento global que lleva a la Humanidad al Holocausto por destrucción de la naturaleza, que arrasa bosques nativos, pulmones de planeta con una lógica financiera, que no produce ni bienes, ni servicios, sólo el dinero que produce dinero.
Esa naturalización de un mundo invivible quedó en evidencia con la Pandemia, que no será la última, en caso de no combatir la destrucción del planeta. En efecto la crisis civilizatoria que habíamos naturalizado los pueblos del mundo, es la acción combinada de factores de poder concentrados por el neoliberalismo a nivel internacional, que acciona en defensa de un poder en apariencia diseminado, pero estratégicamente diseñado, para la colonización siglo XXl.
Un planteo DES-COLONIAL siempre encuentra una feroz resistencia mediática y una acción violenta en contra de ese proceso, más aún en América latina, donde la construcción de la Patria Grande, es el sueño postergado de generaciones que han dado la vida por construirlo y que han pagado caro su atrevimiento, frente a la fuerza desplegada por los enemigos del Bloque UNASUR y CELAC, que pretenden mantener la bilateralidad aplastante de la asimetría Imperio-Nación.
Por esa razón los Movimientos nacionales y populares son los enemigos a vencer por el neoliberalismo dominante, porque desarman el poder colonial y construyen Soberanía y Justicia Social, lo que da razón a la existencia plena del peronismo filosófico, por ser la síntesis de la conciencia americana, mestiza, morena, criolla profunda, que se niega a ser doblegada.
*JORGE RACHID
PRIMERO LA PATRIA
www.lapatriaestaprimero.org
CABA, 13 de abril de 2021

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